miércoles, enero 17, 2007

Un mordisco de la bici

Ayer decidí utilizar la bici por vez primera para mi vida diaria de Bruselas. La llevé a la academia de francés y la verdad es que en carretera parece comportarse muy bien. El manillar todavía me resulta incómodo cuando voy cuesta abajo o cuando yendo cuesta abajo voy cambiando de marcha y frenando porque tienes que soltar el manillar.

Lo increíble pasó a la vuelta, quitando el candado mi dedo acabó clavado entre los dientes del plato de la catalina, más específicamente se me clavo entre la uña y el dedo. A parte del dolor inicial, pude volver a casa pero ahora no puedo ni escribir por ordenador, me ha fastidiado el dedo índice de la mano derecha...

Este mordisco que me ha metido demuestra que la bicicleta no está muy contenta con haber cambiado de dueño... Tendremos que ir acostumbrándola porque no la voy a dejar escapar!. ¡Mientras tanto Epi no consigue sacarle el nombre, se está haciendo la dura!


Detalle de los dientes de... la bici esta...

1 comentario:

Martha dijo...

Hola Aitor:

Desde hace unos meses encontré tu blog y me he hecho aficionada a él. Me gusta cómo escribes y sobre todo tus andanzas en Bruselas. Yo soy mexicana y también ando en esta parte del mundo, aún no habló nada francés, y me interesa conocer experiencias de vida como la tuya, que de alguna forma tiene que ver con mi vida. Cuídate mucho y un abrazo.