martes, noviembre 04, 2008

Entrando en el laboratorio secreto de mi padre

Cuando eres pequeño uno normalmente quiere ser como su padre y por supuesto cuando uno lo compara con sus amigos siempre se pelea por que el nuestro sea el mejor, con el coche más grande, más dinero, director de la empresa más grande del mundo, y de verdad recuerdo alguna de esas peleas cuando todavía estaba en parvulitos (con 4 y 5 años). Cuando te vas haciendo mayor esas discusiones dejan de tener sentido supongo que es porque vamos comprendiendo el mundo, nos volvemos adolescentes y unas veces odiaremos lo más fuerte posible a nuestros padres y otras veces les querremos más que nunca. La siguiente fase creo que es precisamente el archiconocido dicho de "de tal palo tal astilla" para bien o para mal.

Todavía recuerdo cuando yo era pequeño y veía a mi padre concentrado con algo, yo sabía que a todas las preguntas que le hiciese me iba a decir que “sí” sin ni tan siquiera escuchar lo que había dicho, me aprovechaba de esas situaciones para pedirle permiso para hacer alguna cosilla que sabía no me iba a dejar hacer, jejeje. Con los años nos vamos dando cuenta de todas esas cosas que hemos heredado hasta que un día nos miramos al espejo y lo que vemos son precisamente a nuestros padres. Me ha costado unos 26 años darme cuenta del parecido que hay entre mi padre y yo, cosas tanto buenas como malas y responder con un "sí" sin escuchar la pregunta cuando estoy concentrado es tan solo una de ellas.

Lo que menos esperaba era que mi padre fuese un friki. De ordenadores (de los de ahora) no tiene mucha idea, prácticamente no le interesan y se pone muy nervioso cuando algo falla, eso es de otra generación supongo. En su día él tuvo el Spectrum ZX y también recuerdo haber espiado sus programas en QBasic en el MSDOS cuando yo empecé a programar con 13 años en un ordenador con pantalla en blanco y negro. Desde que Windows llegó a nuestras vidas mi padre no ha mostrado ningún interés más por los ordenadores, él es Ingeniero Industrial, le gusta más jugar con cosas tangibles e inteligentes, no con una pantalla.

Siempre he querido tener mi propio laboratorio donde tener todas mis herramientas y aparatos semidesmontados con todos mis proyectos. Cada vez que quiero hacer algo en casa siempre lo pongo todo perdido y me cuesta muchísimo tiempo convertir mi habitación en mi laboratorio y tener que volver a poner todo en su sitio al final del día. Supongo que querer tener un laboratorio propio es un tanto extraño, mi padre nunca ha tenido uno... espera Aitor, ¿estás seguro de esto?

Recuerdo llamar en mayo a mi padre y decirle

  • Aita, me he comprado una placa base de eeepc por 100€ y lo voy a convertir en mi servidor silencioso en casa y mi servidor de seguridad, es decir, en un ordenador conectado las 24 horas del día 365 días al año"
  • Aitor estas loco, pero qué haces, vas a quemar la casa, blablabla ..."

Y sin dejarle acabar la siguiente frase le dije de forma muy rápida

  • Pero necesito tu ayuda, quiero hacerle una carcasa de metacrilato
  • ...blablabla ... (pausa y cambia el tono a entusiasmado) ... En ese caso necesito pasarme por tal sitio a comprar material, envíame las medidas y una foto, dime el diámetro de los tornillos, tendremos que buscar blablablabla

Al día siguiente me enseña un papel con los planos de la carcasa e ideando miles de diferentes opciones para amarrar la placa base. Con su voz de fondo hablando sobre martillos y tornillos recuerdo cómo se me encendió una luz y pensé en lo mucho que nos parecemos, lo mucho que nos gusta idear proyectos y miles de diferentes soluciones y lo mucho que nos gusta hablar de ello aunque sabemos que normalmente nadie nos escucha.

Con estupefacción recuerdo salir de casa y darme un manotazo en la cabeza. ¿Cómo que mi padre no tiene un laboratorio? y ¿qué es entonces ese sitio que tiene reservado en el garaje con una mesa que se hizo para si mismo con trozos de madera, con todas las miles de herramientas y tornillos y maderas y aparatos y líquidos en el que pasa horas construyendo cosas y a donde siempre tenía que ir a buscarle para que viniese a comer?

Y así por vez primera el otro día entré en el laboratorio de mi padre, qué bien guardado tenía este secreto, hasta entonces allí había entrado como si fuese tan solo el "lugar donde mi padre pasa el tiempo construyendo sus aparatos". Supongo que ahora estarás pensando que no hay ninguna diferencia, pues cuando me di cuenta de eso es cuando se me cayó el cielo encima. Y me puse a pensar en cosas que él ha construido, como la máquina que da de comer a los perros todas las tardes en el jardín sin necesidad de que nosotros estemos allí en una semana, sistema que por cierto lleva más de una década funcionando.


Laboratorio de mi Aita
Una esquina del laboratorio en cuestión, creo que os hacéis a la idea ¿verdad?.

Comedor automático para perros made in my aita
Estas son las entrañas de la última revisión del comedero automático para nuestros perros hecho por mi padre, detrás de la pared y abajo está el plato, de esta foto la comida sale hacia abajo. Así os podéis hacer una idea de lo manitas que es y de lo que produce el laboratorio de arriba.

Podría llenar todo el post diciendo lo bueno que he heredado, o lo bueno que desgraciadamente no porque de eso también hay mucho (y también cosas malas por supuesto), también tenemos muchos intereses diferentes. Al fin de al cavo mi padre y yo somos personas diferentes, sólo soy un 50% él porque de la otra mitad la he heredado de mi madre a la cual la debo muchos de mis puntos fuertes.

Orgulloso me siento de ser su hijo, pero qué coño, ¡si yo tengo un padre friki con laboratorio! ¿quién puede superar eso? :-). Y cuando miras las fotos de Franky su aspecto a lo Frankenstein es por su culpa :)


Franky en el laboratorio de mi Aita
Franky en el laboratorio el día que se estaba probando la piel por vez primera.

Vamos, que de tal palo tal astilla... y yo sin darme cuenta...


7 comentarios:

Juan Aguarón de Blas dijo...

Jeje... Yo también hacía eso de aprovechar que mi padre estaba distraído para sacarle algo :-)

Entonces, ¿en ese laboratorio nació Franky?


Por cierto, la máquina de dar comida al perro es parecida a la que usa Doc en "Regreso al Futuro".

Anónimo dijo...

Franki me pare un poquito cansado...que haceeeeee!!!!
Riccardo

Julio dijo...

Un post genial, no hay duda de que os parecéis.

Un abrazo,

Julio desde Vidas en red

Alfonso dijo...

¡Qué bueno! Menudo fiera, si tu padre patentara y vendiera el comedero automático, mi padre podría venir a Bruselas a verme.

Cuando uno está lejos se da cuenta de esas cosas.

Anónimo dijo...

Yo quiero un padre como ese!

Y por cierto... encima, el cielo encima.

frames dijo...

Efectivamente, esta entrada explica muchas cosas.
;-)

Un abrazo

Anónimo dijo...

al de

Franki me pare un poquito cansado...que haceeeeee!!!!
Riccardo

creo q no ha leido todo el post