miércoles, mayo 27, 2009

¿Porqué no reparar también la lavadora?

¿Hasta donde íbamos a llegar?

Hace año y medio nos compramos una lavadora para evitarnos los viajes y el tiempo perdido en las lavanderías. Como hay muy poco espacio en casa la compramos muy pequeña, de esas que se abren por arriba ...

El pasado miércoles, después de año y medio la lavadora dijo basta. Y para colmo el tambor no se movía, se había atascado, al abrirse por arriba, el estar atascado significaba que nunca podría sacar la ropa. Sin saber qué hacer llamamos a la tienda, pero no estaba claro ni si todavía había garantía, y como siempre, en Bélgica como para cualquier otro tipo de negocios, para recoger la lavadora tienes que quedar con ellos a lo largo de un día lectivo y sin hora fijada, por lo tanto eso significa que se tendrían que llevar la lavadora dentro de una o dos semanas, con mi ropa dentro podrida y cogerme dos días de vacaciones (uno para que la recojan y otra para que la dejen), así les colgué enfadado antes de dar ningún detalle.


Lavadora atascada
Esta es la lavadora vista desde arriba, se accede al tambor pero estaba atascado y no había forma de acceder a la portezuela metálica.

Sopesando todas las opciones y sobretodo porque la ropa empezaba a estar demasiado tiempo encerrada y mojada allí dentro, decidí hacer lo que hago con cualquier aparato en estado terminal, intentar arreglarla...

Bultza vs Lavadora ... Figth!

Lo primero que hice fue comprobar que sería posible abrirla, la lavadora tiene varios tornillos en estrella, los mismos que usan los móviles Nokia o la primera versión de la Game Boy (aunque más grandes), así que en casa con unos alicates acondicioné uno de los destornilladores para poder abrirla, ver la foto para entenderlo mejor:

Destornillador estrella
Para abrir estos tornillos el truco está en recortar ligeramente los destornilladores planos por uno de los extremos hasta que entren en el tornillo, para encontrar la medida exacta hay que usar la técnica de "prueba y error", además solo recortas un poco el destornillador así que seguiras usando el destornillador para tornillos planos.

Tras comprobar que podría abrirla moviendo un par de tornillos, quedaba otro gran hándicap. La lavadora la tenemos en el trastero y allí no hay espacio para trabajar sobre ella, entre Sarah y yo la subimos con muchísima dificultad hasta casa, nos costó mil penurias y pusimos todas las escaleras perdidas de agua...

La lavadora durmió con nosotros en nuestro super-salón-dormitorio durante dos días, era fiesta aquí así que aprovechamos los días para hacer otras excursiones por el país.

Lavadora en el dormitorio
La super-m*-lavadora en mi salón...

Pero después de 5 días la ropa empezaba a despedir el típico olor que adquiere cuando la dejas varios días olvidada dentro de la lavadora, dormir con ella en la misma estancia empezó a ser un suplicio así que se me quitaron las dudas, tenía que repararla yo mismo, o por lo menos recuperar la ropa.

La lavadora se abre como muchos ordenadores de sobremesa, unos cuantos tornillos a los lados y deslizar un panel. Seis tornillos más tarde podíamos ya ver sus tripas, muy curioso sistema sujetando el tambor con varios muelles y cilindros hidráulicos. Acoplados al tambor también había varias pesadas piedras para contrarrestar las vibraciones producidas por la irregularidad en los pesos de las ropas durante sobretodo el centrifugado.

Lavadora destripada
Partes íntimas de la lavadora...

Para acceder al interior del tambor y sacar la ropa había que quitar unos 30 tornillos más. Conseguí con un poco de dificultad por culpa de mi destornillador casero, llenar todo el suelo del salón con agua y jabón. Cuando ya no quedaba ningún tornillo todavía no podía acceder al tambor, haciendo fuerza podía levantarlo unos dos centímetros, lo justo para meter la mano. Por desgracia nos faltaba quitar todavía la rueda exterior que de alguna forma estaba acoplada a la tapa y que nunca he llegado a encontrar como narices se soltaba. Después de un par de horas probando de todo me di por vencido, me hice hasta 6 cortes superficiales en las manos y mi desesperación hizo que manchase toda la lavadora con sangre. Al menos, metiendo la mano en el tambor había "palpado" el problema, la trampilla del tambor se había abierto y atascado contra la barra de metal que sirve para calentar el agua.

Y así pasó otra noche más, la lavadora totalmente desmontada sobre el suelo de casa, la ropa en su interior despidiendo el hedor de humedad olvidada. Mi desesperación infinita. En Internet no encontré nada útil. Me fui a la cama con un par de ideas en mente pero nada definido, necesitaba descansar y curarme las heridas.

Dormí bastante mal, me desperté con pesadillas intentando desatascar la trampilla de la misma forma una y otra vez, la misma forma que había imaginado antes de dormir. Para llevar la idea acabo necesitaba la ayuda de Sarah. Juntos en equipo hicimos una coreografía de movimientos, yo con una mano, una regla y un destornillador metidos por la rendija de 2 centímetros y Sarah moviendo el tambor. Un minuto más tarde Sarah sacaba la olorosa ropa por la trampilla, lo habíamos conseguido.

Lavadora y Sarah
Por fin!

Tras recoger la ropa y celebrarlo, llegó el momento de volver a montar toda la lavadora, 37 tornillos, cables, tuberías, cintas de goma. La prueba de estanqueidad echando vasos de agua, pruebas eléctricas enchufándola de nuevo y por supuesto el penoso transporte al trastero. Para mi sorpresa, a pesar de nuestra guerra la lavadora pasó todos los exámenes y para mi sorpresa volvió a funcionar.

Y todavía enfadados con ella, la castigamos, ese día hizo hasta 5 lavadoras seguidas para limpiar de nuevo toda la ropa que no limpió días antes y el resto de ropa que se nos había acumulado en el cesto.

Sospecho que lo que le ocurrió fue que una prenda se quedaría enganchada en la trampilla y durante el lavado fue arrastrada por otras prendas, empujando la trampilla hacia adentro (dirección contraria a la fuerza centrífuga) y así abriéndola en medio del lavado y atascándola. A partir de ahora la llenaremos menos y comprobaremos dos veces la tapa, seguro que no se nos vuelve a olvidar...

Arreglando la lavadora
Sarah me sacó esta foto mientras iba apretando los tornillos de nuevo, los otros 36 tornillos encima de la cómoda.

Por desgracia cada vez que consigo abrir y reparar/modificar un objeto, este objeto adquiere un significado especial para mi, lo cojo cariño y se me hace mucho más difícil deshacerme de él. Ayer tenía claro que esta lavadora acabaría en la basura en un par de años, hoy en cambio sospecho que acabará olvidada y roñosa en una esquina del garaje o laboratorio de mi (muy) futura casa el día que yo me vaya de este mundo, que espero que sea dentro de muchos muchos años.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Joder, si eres un manitas como yo. Solo que tu destripas las cosas estropeadas y las arreglas y yo destripo las cosasque van bien y las estropeo xD

El Santy dijo...

Jo pues yo destripo algo pero lo rompo y de todos modos termina en la basura.

Perdona que me ría pero me ha dao mucha risa lo de tus pesadillas, ya te imagino peleando con armadura contra una lavadora escupefuego que tiene a tu ropa como prisionera en su torre.

bermiotarra dijo...

En mi caso lo normal habría sido que me sobrase algún tornillo (sin segundas).

Cómo has encontrado de cal la resistencia que calienta el agua? Solamente con ver la capa de polvo blanco que se queda en los vasos secos de la fregadera, la resistencia tendrá que estar blanca de cohone...

El agua de Bruselas no tiene que ser nada buena para los riñones...

Bultza dijo...

@anonimo, por experiencia sé que la mitad de las cosas que habra no volverán a funcionar :-D. La curiosidad me empuja a abrirlo todo, es una enfermedad :-D espero que no me maten el gato.

@El santy, por desgracia la pesadilla no fue tan divertida y agradable, jaja, fue una de esas pesadillas que aparecen cuando tienes un trabajo importante que hacer al día siguiente y en el sueño repites la acción miles y miles de veces y te despiertas sudando a mares.

@bermiotarra, la otra mitad de las veces también me sobran tornillos, pero esta vez eran muy importantes porque un tornillo de menos bien podría significar inundar la casa, tuve mucho cuidado.

Precisamente la resistencia que calienta el agua es la barra metálica que atascó la lavadora con las puertas de metal. Como no pude levantar la tapa mas de dos centímetros no pude observar la resistencia con especial atención, solo recuerdo haber intentado meter la luz de la linterna y ver un trozo de la trampilla atascada y el empiece de susodicha resistencia que efectivamente estaba blanca, aunque no tan desagradable como las que ponen en los anuncios de televisión, sinembargo tampoco puedo describirla correctamente porque como digo fueron dos segundos de luz. En la última foto que estoy con el destornillador alrededor se ven unos cables, son los cables que conectan a esa resistencia, ahí se atascó todo.

De momento seguidmos haciendo lavadoras sin incidencias, increible!

Charlotte Harris dijo...

ERes mi idolo!

Comer, hablar, amar dijo...

Lavadora KO! Eres el numero one de los ingenieros-fighters. ¿Para cuando la versión consola? ;-P Ten cuidado a ver lo que te puede salir la próxima vez de dentro.

Bultza dijo...

Jejeje, gracias a los dos ;), estos aparatos me mantienen en forma mental.

Por otro lado Alejandro me ha enviado un mail y me ha enseñado que esos tornillos se abren con destornilladores Tor que no había visto en mi vida!!, ya me he comprado un pack en el brico :-D

Comer, hablar, amar dijo...

¿Lo de Thor no era un martillo? ;P

Anónimo dijo...

Joder macho! estás hecho todo un dramaturgo. ¿Cómo se puede hacer de la avería de una lavadora, una historia de terror?.

IVANROPE

dragonfly dijo...

Me quito el sombrero!!!!!!! HAS VENCIDO A LA LAVADORA DEL MIEDO

Los tornillos si no me equivoco son tipo torch, habituales en coches entre otras cosas. Creo que tengo algun destornillador con puntas de ese estilo por ahi

Anónimo dijo...

yo también tuve en esa lavadora y la atranqué el primer día. La tuve en Granada, en Bruselas me daba mis paseitos bajo la lluvía a la lavandería, media hora de lavado y 4 días para secar... c'est la vie!!

Saludos

Sergio Fajardo dijo...

que buen aporte ya podemos quitarmos uno inconvenientes de encima, muy bueno este blog.