El pasado fin de semana Sarah y yo nos hicimos unos 1300km en coche, de Bilbao a Bruselas. Comenzamos el viaje con la helada a las 7 de la mañana, todavía no había amanecido.
Los primeros 800km fueron rápidos y directos, cantando, bailando, gritando, entre risas y comiendo. Después de pasar Paris el cielo se nubló, el tráfico se multiplicó y nos calló la noche encima. A 100km de la frontera con Bélgica empezó a diluviar recordándonos por si lo habíamos olvidado uno de los encantos de este país. Vimos dos accidentes y uno de ellos nos dejó helados, un aviso y recordatorio de lo peligroso que es ir en coche y lo frágiles que somos.
Éste es mi primer coche (iba siendo hora ya después de casi 27 años) y las preocupaciones se multiplican por un millón, escuchaba ruidos raros o ruedas pinchadas cada 10 Km., sobretodo cuanto más cerca nos encontrábamos de casa, es la preocupación por tener algo nuevo mezclado con las ansias de llegar, nada grave supongo. Al final llegamos con 1 hora de retraso (13 horas y 5 minutos de viaje) sin pérdidas ni errores, el retraso se acumuló en los últimos 200km debido a la oscuridad, lluvia y embotellamientos producidos por los accidentes y viajeros que volvían a casa un domingo por la noche.
1300km, 13 horas, casi ná, esto está a las afueras de Bilbao, la próxima vez en bici.
Después nos tocó descargar el coche, lleno de productos de la huerta de mis padres a los cuales les debo todo, siempre volcados con cada cosa que haga.
Y efectivamente hace 1 mes me compré mi primer coche, no es gran cosa, es de segunda mano aunque está casi nuevo. Es un Citroen C4, coche del cual me enamoré allá por el 2004 cuando empezaron a invadir nuestras calles. Me lo compré después de haber dado unas cuantas vueltas por varios concesionarios y desesperarme por no encontrar exactamente lo que buscaba (supongo que es normal cuando compras de segunda mano). Este coche se lo debo también a mi Aita porque ha sido el que se ha comido todos los papeleos mientras yo estaba en Bruselas soñando que lo conducía...
Éste es mi bicho, lo dejo en blanco y negro para darme un poco de privacidad, los que mejor me conocéis ya habéis visto el coche en vivo ;).
En Bruselas el coche no es necesario, por lo menos durante el 95% del tiempo, ese otro 5% es bastante jugoso... excursiones los fines de semana, fiestas nocturnas lejanas (sin beber que ya he visto demasiados accidentes este fin de semana), comodidad, flexibilidad, transporte de materiales (bendito sea), compras masivas en zonas alejadas, y qué narices, va siendo hora de tener mi propio volante...
No utilizamos GPS ni nos hizo falta, no cometimos ningún error (miento, nos desviamos unos 5km) simplemente seguimos los mapas y las señales, todavía no he decidido si comprarme uno embebido de segunda mano (e instalarlo yo) o comprarme un "TONTON" de esos a los cuales les tengo repelús, los odio. Mientras me decido me guiaré de las páginas que imprimo en Google Maps, de un callejero detallado de Bruselas, de un mapa detallado de los Países Bajos (por comprar todavía) y la brújula de mi llavero.