domingo, septiembre 23, 2007

Entrando en el otoño

Y como si el Sol se sintiese culpable este año, tras un verano terroríficamente frío, lluvioso y nublado, estos dos últimos fines de semana (y sólo los fines de semana) ha hecho un tiempo espléndido. Y como si de una casualidad se tratase, he conseguido retratar el Sol en su despedida del verano, tal y como hice en la primavera (ver aquí). Las fotos sacadas en el mismo lugar, se ve como el Sol se esconde por un sitio diferente, aunque este atardecer no fue tan bonito ni esperanzador como el del inicio del verano. Llegan los meses negros y fríos de Bruselas, aunque también me traen buenos recuerdos, navidad, calorcito de casa, películas y música, familia... Brrrrr


El verano diciendonos "Hasta el año que viene..."


Comparar esta foto con la del verano aquí

Para los frikis como yo, Este día de cambio (23 de septiembre) el día es tan largo como la noche y los días cada vez son más cortos siendo el 23 de septiembre el día en el que el día (valga la rebundancia) se hace más corto que ayer en mayor cantidad, y a partir de hoy, los días serán más cortos pero cada vez de forma menos gradual, hasta la llegada del invierno en diciembre, momento en el que se frena por completo esta pérdida de horas de luz y los días comenzarán a ser más largos una vez más. ¿ups?

martes, septiembre 18, 2007

¿Perdiendo la guerra con la vecina?

Uno de los problemas que se me plantearon la semana pasada fue la vecina una vez más. A pesar de mucho de lo que os cuento, o de lo que Epi os cuenta en sus incursiones, la verdad es que psicológicamente nos afecta bastante en casa. Epi y yo nos encontramos hablando en susurros a las 8 de la tarde. Poniendo la música lo más bajo posible y andando en casa como si de una biblioteca se tratase.

La semana pasada llegó el colmo de los colmos. Me fui a hacer la colada y me encontré el siguiente mensaje:


Otra cartita de amor...

Así que la amiga vecina no se había rendido el sábado pasado en el juego de abrir y cerrar la puerta, si no que llamó al dueño del edificio para quejarse de mi y del ruido de la secadora, de forma que yo gané la batalla y ella la guerra.

Tan enfadado estaba yo que decidí bajar con un libro y quedarme con la puerta abierta allí abajo. Si ella me decía algo la diría que si cerraba la puerta me ahogaba.

Tras 10 minutos leyendo con la compañía de mi ropa, otra vecina (esta vez la de arriba), bajó para recoger su ropa de la lavadora. La mujer leyó el mensaje y hablamos un rato del tema (muy maja esta señora de verdad), ella me dijo que entendía que la vecina debía de sufrir con el ruido de la secadora si dejaba la puerta abierta. La verdad es que me hizo recapacitar y pensar que al fin de al cabo se trata de una mujer con problemas, no se trata de hacer la guerra así que decidí dejar de ser del todo cabezón y me fui de allí dejando la puerta casi cerrada, con una pequeña rendija para que saliese algo de la humedad, así no gana ella y no gano yo.

Una hora más tarde bajé a recoger la ropa, la puerta estaba cerrada obviamente, yo bajé abajo del todo y me di cuenta que me había dejado las bolsas para coger la ropa en casa. Así que subí para coger las bolsas y dejé la puerta de la lavandería abierta (véase, la puerta está a 3 metros de mi casa). Y al abrir la puerta de mi casa, desde abajo oí como la vecina habría su puerta y salía un grito terrorífico "THE LANDLORD SAID YOU MUST CLOSE THE DOOOOOOOOOOR!" seguido de un enorme portazo. En ese momento no pude sin más que imaginármela con la cabeza girando como la de la actriz de la película "el exorcista".


La imagen proyectada de mi cerebro en el momento en el que la vecina gritaba.

Esa tarde tenía invitados a cenar en casa, imaginaros la escena, yo entrando en casa y ese grito de ultratumba entrando al mismo tiempo por la puerta.

Así que cogí la grabadora conmigo tras las pertinentes explicaciones a mis invitados, los cuales ya sabían de mi vecina por mis historias que cuento, pero que de verdad nadie se lo llega a creer hasta que lo vive de verdad.

Bajé abajo con las bolsas, recogí la ropa y la llamé a la puerta. No me la abrió en ningún momento, la pregunté si podía dejar la puerta de la lavandería abierta después de usar la secadora que así no hacía ruido, la respuesta de la mujer comenzó antes de que pudiese acabar mi pregunta, fue contundente "no se puede hablar contigo, márchate, el dueño del piso ha dicho que la dejes cerrada, déjame en paz o llamo a la policía", disculpe señora pero podríamos hablar un momento "márchate o llamo a la policía!", así que me marché de allí, con los pelos de punta, afectado por esta pobre mujer y con la conversación registrada en mi bolsillo. Os voy a enviar la conversación con subtítulos de forma que podáis entender lo que pasó por aquí pero va a llevar tiempo porque tengo que poner subtítulos ya que se oye fatal y no se como hacerlo todavía.

Al día siguiente mandé un mail al dueño del edificio, le expliqué todo con detalle y le dije que a partir de ese día no iba a dejar de hacer mis ruidos de vida diaria por ella. Se acabó con la chorrada y más con una mujer que no quiere hablar conmigo de forma que busquemos la mejor solución.

A pesar de todo, desgraciadamente cada vez que alguien entra en mi casa y hace ruido no puedo más que pensar en si la vecina subirá la semana siguiente a quejarse... y por esta razón y porque sigo casi sin hacer ruido por intentar molestarla lo menos posible, me da la extraña sensación de que la vecina me va ganando la guerra psicológica.

viernes, septiembre 14, 2007

Mis manos

Había escrito un post muy largo hablando de minuciedades acerca de la escalada y lo que ando haciendo últimamente. Pero hoy tengo un mal día, es un día de reflexión ante los problemas que se me han planteado esta última semana y he decidido borrarlo y no decir tonterías.

Este nuevo post ha empezado tras una foto que me saqué ayer de las manos después de la sesión de escalada. La hice para mostraros en que estado están, lo mucho que me esfuerzo para llegar cada día un poco más arriba. Sin embargo hoy me he encontrado mirando a mis manos reflexionando acerca de mi futuro y pasado recientes. Momentos de decisiones importantes se acercan, y como a perro flaco todos son pulgas, esta semana ha sido una semana pulgosa. Así que en esta foto podéis ver lo que yo veo cuando pienso, y tal vez podáis sentiros un poco como yo me siento, miro mis manos y me pierdo en pensamientos.


Duelen mis manos, duelen nuestras vidas

martes, septiembre 11, 2007

Foto del atacante

Aquí está la prometida foto del agente de tráfico esperandome a la salida de la rotonda en la cual el tráfico está casi siempre colapsado. La foto la saqué con el móvil por eso no se ve muy bien, y tampoco me atrevía a acercarme más. Siempre es el mismo agente de tráfico, ahora intento pasar por la derecha de los coches para que no me vea... jejeje...


El agente esperandome para pegarme con la señal que lleva en la mano y que aquí no se ve...

lunes, septiembre 10, 2007

Jugando al gato y al ratón con la vecina

El sábado por la noche no me encontraba muy bien, había sido un día de compras, vueltas por aquí y por allí, madrugar para intentar conseguir entradas para Amberes de forma infructuosa*, acabar la instalación de Linux en el ordenata, etcetcetc (sísísí has leído bien, Linux otra vez pero eso para otro post...), y la colada una vez más.

Como era de esperar la vecina no me hace caso con lo de dejar abierta la puerta para hacer la colada y cada vez que enciendo la secadora, oigo como abre la puerta de su casa para comprobar si he cerrado la puerta. (Para los que no sabéis la historia de la puerta abierta, leer aquí)

Pues el sábado pasado hice dos coladas seguidas, y mientras la primera colada estaba en la secadora, la segunda colada estaba en la lavadora. Para mi NO sorpresa, cuando acabó la primera secadora y fui a meter la segunda a la secadora pude comprobar como la vecina había cerrado la puerta de la lavandería. Como era de esperar yo la volví a dejar abierta y me fui con la primera colada ya hecha.

Al de 5 minutos me di cuenta de que me había olvidado la caja que uso para bajar la ropa y se iba a quedar muy húmeda así que bajé otra vez comprobando que la vecina ya había vuelto a cerrar la puerta, así que la volví a abrir y me volví a casa.

Al de 10 minutos me entró antojo de kebab y tengo uno al lado de casa, así que por primera vez desde que vivo en esta casa, me fui yo solo a ese kebab (Ya había ido con un amigo, con Mikel y con mi hermana) a comprarme uno. Para mi nueva NO sorpresa, la puerta de la lavandería estaba cerrada así que la volví a abrir y me fui a la kebería.

Desgraciadamente la kebería estaba cerrada así que volví a casa con las manos vacías y al llegar me sorprendió que la luz del portal estaba encendida (se apaga automáticamente al de 2 minutos), ummm miramos otra vez, la puerta cerrada, así que la volví a abrir y tenía tanto antojo que cogí la bici y me fui a otra kebería un poco más lejana.

20 minutos más tarde volvía a casa con el kebab debajo del brazo y por supuesto la puerta estaba una vez más cerrada, la volví a abrir.

¡Habíamos abierto y cerrado la puerta hasta 5 veces en media hora!

No volví a comprobar la puerta porque ya me había cansado y además nótese que nunca he abierto la puerta de mi casa para comprobar si la vecina en cuestión había cerrado la puerta, siempre tenía alguna otra cosa que hacer, así que disfruté de mi kebab viendo una película...

Una hora más tarde bajé para recoger la ropa y para mi GRAN sorpresa, esta vez la vecina se había también cansado de jugar y dejó la puerta tranquila y abierta. ¡Los dos nos habíamos rendido al mismo tiempo!, pero esta vez salí ganando.

También quiero hacer notar que desde que discutimos acerca de la puerta, ella siempre me la ha cerrado a pesar de que la he advertido de que no lo haga porque la humedad hace saltar los plomos de mi casa y es sólo hora y media a la semana con la dichosa puerta abierta... ella nunca la ha dejado más de 10 minutos abierta, esta es la primera vez que gano. Me da la sensación de que vive con un aparato de esos (¿un auscultador?) que llevan los médicos y lo pega a las paredes de la casa escuchando todos mis movimientos y mirando a ver si abro o cierro las puertas…

Por cierto, nunca se han saltado los plomos de mi casa por la humedad creada por la secadora, pero es de asustar ver como todos los circuitos están llenos de humedad después de usar la secadora, y una vez encontré mi casa sin luz sin saber si fue por esta razón, así que por eso la dejo abierta, no creo que moleste a nadie, solo a ella y porque le gusta ver todo ordenado, daros cuenta que ella nunca sale de casa o si no sería mucha casualidad que por un sábado que me quedo en casa a dormir ella también se haya quedado. La mujer nunca sale de casa, sólo para ir a trabajar…

Por cierto, una amiga se ha mudado al piso de al lado mío, ahora yo vivo encima de la cocina de la vecina y mi amiga vive encima del resto de su casa, ¡La tenemos rodeada!, si es que la venganza es un plato que se sirve frío. Os comentaré acerca de la amiga que se ha mudado en un post futuro y de como nos peleamos con ella. Ayer entre su novio y varios amigos la ayudamos a instalarse.

Epi está muy contento y preparando miles de nuevas incursiones en territorio enemigo, pero claro, tienen que pasar mi aprobación no se le vaya a ir la mano... :-)