jueves, junio 30, 2011

El piloto perdido y el bosque de Meerdalbos

Cuenta la leyenda que durante la segunda guerra mundial, un piloto belga que llevaba prisionero varios meses en las cercanías del bosque Meerdalbos (Bélgica), consiguió escaparse de su celda en un descuido de las tropas alemanas.


Mapa de la situación del bosque de Meerdalbos
A menos de 30min de la ciudad.

Hay cientos si no miles de historias similares. Normalmente una evasión de estas características involucraba varios meses viajando hacia el sur malviviendo o siendo escondido eventualmente por los civiles, hasta llegar a lugares controlados por las tropas aliadas. Pero el piloto en cuestión era belga, así que se la jugó a una carta. Aprovechó otro descuido de las tropas germanas para robar un caza alemán y volar a ciegas siempre hacia el oeste y horas después acabar aterrizando en medio de Inglaterra, donde tuvo mucha suerte de no ser derribado antes por las tropas aliadas.


Meerdalbos desde los ojos de Sarah
Click sobre la imágen para hacer zoom. Sarah sacó la mejor foto de la tarde, todo el crédito a ella. La imagen parece sacada por ordenador, naturaleza perfecta.

Esta leyenda parece haber llegado incluso a oídos de Hergé, y así podemos ver cómo en varios de sus cómics, Tintín (siempre belga) se escapa in extremis robando un avión a las tropas enemigas.

Dejando de lado esta leyenda de la cual he encontrado poquísima información, Sarah y yo nos acercamos al bosque donde tuvo lugar el inicio de esta historia(el bosque de Meerdalbos). Era el mediodía de un caluroso domingo en Bruselas, y aquellos que no quieren permitirse el lujo de perder 3 horas de viaje para disfrutar del mar, acuden en masa a los parques de Bruselas. El más grande se llama Bois de la Cambre, y si bien es un lugar de merecida visita para alguien que vaya a vivir aquí, la intimidad tiende a cero en días de calor, se convierte en un terrón de azúcar para las hormigas trabajadoras bruselenses. En nuestro caso queríamos más intimidad y nos escapamos a este bosque situado a escasos kilómetros al sur de Lovaina, a unos 25 minutos en coche del centro de Bruselas, simple y llanamente porque aparecía como verde en los mapas.


Meerdalbos desde mis ojos
Click sobre la imágen para hacer zoom. Llega el momento de perderse, ¿Derecha o izquierda?.

El bosque nos encantó, nos cruzamos en 3 o 4 horas con unas 3 o 4 personas, un parque bastante grande con árboles inmensos y lejos de las altas temperaturas que se viven en el centro de la ciudad.

No encontramos indicios de aviones perdidos por los alemanes, pero nos fuimos con los pulmones renovados. Resulta extraño perderse en medio de un frondoso bosque en apenas media hora cuando uno vive en el centro de una ciudad.


Meerdalbos desde mis ojos
Click sobre la imágen para hacer zoom. Mientras Sarah revisaba su cámara, aparentemente indiferente de la naturaleza que nos rodeaba en ese instante...

Tras visitar el lugar no logro quitarme de la cabeza la visión del bosque. ¿Acaso no era así Bélgica hace 2.000 años? ¿Y por cuantos miles de años? ¿Era Bélgica (y centro Europa) simplemente un inmenso bosque?

viernes, junio 24, 2011

Vecina 2.0 comienza la batalla

Os comentaba hace algunos meses cómo la vecina que vive sobre nosotros había comenzado despertarnos a altas horas de la madrugada. El año pasado tuve que subir a pedir que dejase de pasar la aspiradora a las 12 y media de la noche, este año nos ha despertado en repetidas ocasiones entre la 1 y las 5 de la mañana entre semana. Sus locuras duran algo menos de una hora, suficiente para desvelarnos y destrozarnos la noche entera. No solemos oír voces pero oímos todos sus pasos, taconazos y portazos. No hemos tardado en ponerle el mote de "La ballena" aunque fue una sorpresa ver que de gorda no tiene un pelo (mis más sinceros respetos a la gente con kilos de más).

Hace un mes teníamos una visita en casa durmiendo y nos despertó a todos alrededor de las 5 de la mañana. Al día siguiente Sarah se puso el cuchillo en los dientes y le dejó un mensaje debajo de la puerta. La muy maja vecina 2.0 nos respondió 48 horas más tarde diciendo que el día anterior ella no había estado en casa, evidentemente Sarah no puso fecha en la nota y por tanto la jefa "legalmente" nos esquivó.

Y entonces llegó la vecina del tercero. Una joven madre de un niño de 3 años. Al parecer las dos vecinas han resultado ser rusas y ésta última abordó a Sarah recientemente buscando una alianza. Al parecer la vecina 3.0 vive encima de La ballena, tiene la suerte de no escuchar las pisadas pero también tiene la desgracia de oír su voz, sus portazos y sus gritos. Ésta vecina nos ha contado que ya se ha quejado en repetidas ocasiones al dueño debido a los gritos que La ballena en celo emite, y ojo, que cuando digo en celo no lo digo en sentido figurado. A la pobre vecina 3.0 y a su hijo no sólo les despierta a altas horas de la mañana si no que son capaces de oír y entender las conversaciones que tiene por teléfono. La ballena relata con pelos y señales sus actos de apareamiento en ruso por teléfono, y por tanto la madre del tercero está muy disgustada porque el pequeño lo entiende todo. Esta vecina 3.0 nos ha contado entre otras cosas que sabe que La ballena lo ha dejado con su novio hace unos meses y del número de relaciones que ha tenido en éste último año.

El dueño de la casa, un tanto horrorizado nos ha venido a preguntar nuestra opinión acerca de los movimientos de marea que La ballena genera en la estructura social de la casa, y entre risas nos ha comentado que hace unos meses ella en persona fue a hablar con él y le contó de una forma un tanto sugerente que lo había dejado con el novio y que estaba un tanto necesitada (el dueño roza la cuarentena). Vaya forma de buscarse amigos la verdad…

Mientras tanto, yo me siento en el sofá con unas palomitas recién hechas y me dispongo a degustar el final de esta historia, aunque no me sorprendería que esto vaya para largo.

Si alguno está interesado en copular con una ballena en celo de latitudes septentrionales, yo estoy dispuesto a vender mi dirección por un módico precio a condición, eso sí, de que os la llevéis bien lejos.

¡A las armas!

miércoles, junio 22, 2011

Nubes negras

La llegada del verano ha sido acompañada en Bruselas por una enorme nube negra que nos ha devuelto a la realidad después de una primavera más bien inusual para estas latitudes. La normalidad ha vuelto a Europa y aquí ya comienza el otoño.

Mi último mes de ausencia en la blogosfera ha estado lleno de locura, nubes negras y muchísimo trabajo. He estado dos semanas fuera de órbita (fuera de Bélgica) por trabajo y demás, lo cual me ha dado por un lado un gran respiro, y por otro me ha puesto los pelos de punta debido a como se me han encolado todos los proyectos y trabajo pendiente.

Por un lado hemos tenido algunos problemas en el proyecto Daedalus. Supuestamente lanzaremos otra sonda en Julio pero el desarrollo se ha retrasado demasiado, pero parece que lanzaremos, ya sea para bien o para mal…

Por otro lado mi contrato está acabando y se ven venir nuevas luces y sombras al fondo del túnel. Todo parece indicar que me escaparé de Bruselas durante un largo tiempo (si es que no es de forma permanente) a latitudes más meridionales, intentando así apuntar mis paneles solares un poco más al Sol.

Nubes negras... parecen llegar a Europa estos meses, orgulloso estoy de que en la península la gente empiece a moverse. ¿Qué nos deparará el futuro? ¿No decía que el fin del mundo llegaría en el 2012? Tal vez no estaban tan desencaminados después de todo. Nosotros con la no violencia y las cabezas bien altas intentaremos llegar lo más lejos posible.

A ver si los próximos días voy poniendo al día le Blog porque tela marinera hemos tenido este mes que todavía no ha acabado…

lunes, mayo 16, 2011

La primavera a Bélgica altera

Este año estamos viviendo el mundo del revés. Durante los dos últimos meses hemos visto pasar alrededor de una o dos nubes por los cielos bruselenses, y el tamaño de éstas era inferior al de 2 días de longitud. Al parecer las nubes han decidido emigrar al sur de Europa y el mediterráneo parece estar continuamente bañado en lluvia belga esta primavera. ¿Puede alguien confirmar si huelen a chocolate por allí abajo?

En el trabajo o en casa, cada vez que tenemos visitas y les comentamos el buen tiempo y lo extraño del reducido tamaño de las nubes siempre nos responden, con una sonrisa de oreja a oreja, que deben de haber sido ellos los causantes. Y de esto no se salva ninguno ya sean amigos, conocidos, familiares o gente de negocios. Conversaciones ultrarepetidas que más de uno estará soltando por la boca a menos de doscientos metros de donde estoy sentado mientras aporreo el teclado del ordenador.

El caso es que no sólo el tiempo está boca abajo aquí (dificultando el dormir por las noches), los belgas, buscando todavía al presidente del gobierno bajo las alfombras del palacio real, se alteran a su manera de tal forma que sigo teniendo esa vaga sensación de que vivo en una extraña comedia la cual solo ellos comprenden. Tal vez sea por eso que a este país le llaman el país del comic.

Si bien todavía era invierno, seguramente porque se entreveía ya una primavera larga y duradera, hace unos meses aconteció uno de esos capítulos donde el escenario perfecto solo puede estar situado en suelos belgas. Se produjo una agresión a un conductor de metro y como era la segunda vez en menos de un mes, sin previo aviso, una bonita mañana de febrero, Bruselas amaneció paralizada en el caos absoluto donde los autobuses y los metros, los tranvías y los trenes dejaron de existir. En las autopistas las colas se volvieron kilométricas y las bocinas tomaron las calles colapsadas de la ciudad.

Esa tarde, en medio del caos, se filtraron los vídeos de las cámaras de seguridad de la estación en la cual se produjo la agresión y todos pudimos ver que el que levantó la mano fue el conductor. A la mañana siguiente, como si nada hubiese pasado, Bélgica se levantó un día más y los autobuses volvieron a la vida. ¿Aceptamos guión? Lo creáis o no, yo ya he tenido un par de rifi rafes con los conductores (en una de ellas el conductor del autobús lo paró en medio de una calle, se bajó del mismo y vino a encararse, yo me fui de allí, increíblemente y por la única vez en mi vida, jurando en belga).

A la mayoría de los conductores, perdón, belgas (que no a todos) les importas tres pepinos, algo que por desgracia es norma común en este país. Porque por mucho que nos quejemos de nuestra querida península, allí abajo al menos me encontraré con una sonrisa en la cara del camarero y alguien irá a socorrerme si me caigo en el bordillo de una acera. Aquí en Bélgica ni siquiera hay barrenderos, la mierda se acumula en las calles y si un día me caigo, la gente me pasará por encima y me pudriré hasta que un perro se lleve los huesos y los entierre en algún lugar de esta pestilente ciudad.

Pero ¿la primavera a Bélgica altera?, pues para seguir con la comedia, porque con tanto sol nos empezamos a aburrir, ayer un taxista atropelló a un policía en el aeropuerto, quién sabe, tal vez no le vio o tal vez intentó evadirse por tener algún papel caducado. El caso es que el conductor acabó en el hospital con un balazo en el hombro y los taxistas decidieron tomar el control del aeropuerto para protestar. En vez de ir a una comisaría y provocar un poco de impacto mediático con carteles de abuso a la autoridad como haría cualquier otro país “civilizado”, no se les ocurrió otra cosa que cerrar los accesos al aeropuerto y j*der al resto de mortales que necesitábamos viajar.

Pero por lo menos hace buen tiempo y puedo hacer excursiones en bici en manga corta, algo que hacía más de 6 meses que no experimentaba, eso sí, envuelto en una densa capa de esperma expulsada por las plantas de este país. Y una vez más no exagero, no se si habrá sido el calor o la falta de humedad, pero si te tumbas media hora en el parque, te despiertas bajo una gruesa capa de polen.

Disculpen la tardanza de este post que debería haber aparecido hace unos días. Blogger (google) nos bloqueó el acceso para publicar cosas a media blogosfera.

lunes, mayo 02, 2011

El cactus y otra historia para no dormir

El mes pasado dejé a Sarah en el hotel durmiendo mientras intentaba retratar una vez más la Vía Láctea tal y como lo conseguí el verano pasado. Por desgracia las vacaciones coincidieron con la Luna llena y eso hace muy difícil fotografiarla. Aquella noche salí dispuesto a jugar contra natura.

Antes de meterme a la cama, preparé la mochila y calculé el momento exacto en el cual hacer mi fotografía, el paisaje y la composición las había ya elegido el día anterior, tenía que estar en el lugar programado sobre las 4 de la mañana.

Cuando la luna está llena, se mete al mismo tiempo que el amanecer y no hay posibilidad de tener un cielo totalmente oscuro. Estando la luna al 90% como se encontraba aquel día me daba aproximadamente 15 minutos de oscuridad absoluta y por ende, la tan ansiada Vía Láctea. La oscuridad absoluta se da una media hora después de que se ponga la luna y algo más de una hora antes del amanecer, posiblemente 2 horas.

Y así aparecí yo a las 4 de la mañana saltando entre rocas de lava volcánica en completa oscuridad para intentar componer mi primer paisaje astronómico (no producto del azar). Pero como cabía esperar, todo salió del revés. Mis cálculos se torcieron y me atrevería a decir que hubo menos de 5 minutos de oscuridad absoluta si es que en algún momento realmente lo hubo. Esos 5 minutos me los pasé acongojado contra una roca volcánica mientras oía un extraño ruido a lo lejos y maldecía a neptuno y toda su prole que había traído una capa de nubes justo en el momento exacto.

Por supuesto incluso la composición salió mal pues lo único que os traigo aquí es el dichoso cactus con Escorpio de fondo y la Vía Láctea, tras este encuadre incorrecto (no quería sacar ninguna luz artificial) y cuyo fin era probar el encuadre final, no hubo tregua alguna.


Cactus y estrellas.
Si pasan el ratón por encima de la imagen podrán observar las constelaciones. Y click para hacer zoom! La vía láctea se intuye en el lado de Sagitario, el cúmulo de estrellas M7 y la cola de Escorpio. El centro de nuestra galaxia está precisamente hacia Sagitario.

Tras las nubes llegó el amanecer y con él la figura de una lejana palmera solitaria en medio del mar volcánico que empujada por el viento era la culpable de mis pesadillas nocturnas.

Asqueado guardé todo una vez más en la mochila y me fui a dormir la mona bajo el sol a esperar a que el resto de mortales despertase y que abriesen el comedor de los desayunos.


Cactus y nubes.
Esperando bajo la capa de nubes, se pueden ver la contaminación lumínica de las ciudades no muy lejanas. Es una foto de varios minutos de exposición. En realidad estaba todo mucho más oscuro. Se puede ver alrededor mío una luz roja, era la que usaba para mirar mis aparatos. Los cactus los iluminaba yo artificialmente con una linterna.

Cactus y nubes.
Finalmente acaba la capa de nubes, pero ya se intuye la llegada del amanecer. ¡Nooooo!.