La mudanza ha resultado ser toda una caja de sorpresas. El pasado fin de semana nos dieron las llaves y comenzamos a limpiar, cargar, tirar y reordenar. Las decepciones llegaron muy pronto, en el anuncio el dueño alquilaba la casa diciendo que eran 75m2 y tras medirla entera para jugar al tetris con los muebles la dichosa casa no llega por muy poco a los 60m2. El anuncio ya desapareció (Internet) y en el contrato no dice nada de m2 así que no hay donde reclamar. El salón mira al sur pero no vemos las puestas de Sol, una pena, al menos nos aseguramos sol directo en el salón y en el balcón en las horas centrales del día.
Para jugar al tetris primero hay que saber los tamaños ;). En la imagen algunos esbozos de la planta del piso y muebles que hay que encajar de alguna forma durante las próximas dos semanas.
El piso se encontraba francamente sucio, no a primera vista pues todo es semi-nuevo. Fue renovado hace 2 años y desde entonces allí había vivido un chico que viajaba mucho, tanto que en casa solo hay uno o dos platos ligeramente usados, una o dos tazas usadas, un fogón de cuatro usados, el resto todo nuevo e impoluto, incluyendo armarios, sofás y suelos.
¿Pero qué pasa cuando una persona así no limpia NUNCA? La casa se encontraba aparentemente limpia y en realidad asquerosamente sucia. Los grifos eran piedras de cal, la taza del water tiene una capa de... algo... hemos hecho arqueología y luchado contra monstruos y trampas que ni Indiana Jones jamás habría soñado ... incluyendo lo más asqueroso que uno no querría encontrarse de un anterior inquilino... y ahí dejo volar la imaginación del lector que si piensa terriblemente mal seguramente acertará.
Otra de las sorpresas desagradables (frikis) de la casa es que sufre de "golpe de ariete" de forma que si uno cierra el grifo del agua del baño, la tubería retumba en la cocina (situada a unos 10 metros al otro lado de la casa). Algo que la mayoría de la gente no notaría o daría importancia, pues tampoco molesta... hasta que reviente una tubería. Nunca he tenido una casa en el que pudiese notar este efecto y puesto que por contrato tenemos que hacer revisión anual de las tuberías con un fontanero (algo extraño en un contrato) pues me da la sensación de que la casa tiene una instalación de agua bastante endeble y que ha dado problemas en el pasado. Definitivamente hemos vendido el alma al diablo.
Por las noches ahora solo sueño con cajas y cajas y cajas de trastos y trastos. Aveces creo que si se perdiese alguna caja sería incluso un desahogo.
No podía faltar la tortilla de inaguración de la casa :).
Ya hemos cargado con casi todo menos... los muebles. Y ahora nos espera un mes de aclimatación donde uno no es capaz de sentirse en casa ni descansar de forma adecuada...